Felipe G. Santos estudia quién participa en las protestas y de qué manera. Junto con otros autores, muestra que la participación se describe mejor como un gradiente que como una división entre manifestantes y no manifestantes, con factores que aumentan la probabilidad de cada paso, de la no participación a la participación potencial y a la efectiva (Mercea, Santos y Hoffmann, 2025). Con una encuesta de 2022 a 10.347 personas en seis países europeos, distingue entre estilos de protesta presencial, online y alterno, y observa que el apoyo online puede ser una alternativa para quienes encuentran obstáculos para acudir a una protesta (Santos, Hoffmann y Mercea, 2025). Los datos de encuesta de seis países europeos revelan además dos posiciones de intermediación que conectan episodios de protesta, los coordinadores y los que cruzan fronteras (Hoffmann, Santos y Mercea, 2025). El análisis de 53.289 publicaciones de Facebook de grupos contrarios a las restricciones por la Covid-19 muestra cómo la comunicación online dota de significado a lugares físicos (Mercea, Saker y Santos, 2024).
¿Quién protesta online, en persona o de ambas formas?
Santos, Hoffmann y Mercea distinguen tres estilos con una encuesta de 2022 a 10.347 personas en seis países europeos: presencial, online y uno que alterna entre ambos. El estilo presencial predomina entre personas mayores que usan menos las redes sociales, y el alterno entre jóvenes con más disponibilidad biográfica y un consumo de medios variado. El estilo online es más habitual entre quienes carecen de contactos que faciliten su participación. Para los autores, la protesta online responde a obstáculos concretos y no es una versión débil de salir a la calle.
¿Qué diferencia a quienes podrían protestar de quienes lo hacen?
Mercea, Santos y Hoffmann sustituyen la división entre manifestantes y no manifestantes por un gradiente que va de la no participación a la participación potencial y a la efectiva. Con datos de encuesta de seis países europeos (10.347 personas), encuentran que algunos factores aumentan de forma lineal la probabilidad de avanzar en cada paso. Otros distinguen a manifestantes y manifestantes potenciales de quienes no participan, pero no a los dos primeros entre sí. El camino hacia la protesta avanza, por tanto, a saltos y no de forma lineal.
¿Quién conecta unos episodios de protesta con otros?
Hoffmann, Santos y Mercea trazan, con datos de encuesta de seis países europeos, las redes que unen a las personas con los episodios de protesta en los que han participado. Identifican dos posiciones de intermediación: los coordinadores, que conectan episodios sobre un mismo tema, y los que cruzan fronteras, que conectan episodios sobre temas distintos. La inserción en redes activistas es el mejor predictor de ambas posiciones, aunque cada una se asocia a un tipo distinto de inserción.
Combinando las publicaciones de los partidos en redes sociales con encuestas representativas en Dinamarca, Alemania y el Reino Unido, el artículo analiza cómo valoran los partidos las protestas y si sus votantes participan en ellas. Partidos de todo tipo e ideología se pronuncian sobre las protestas, y lo hacen más para apoyar las que comparten que para criticar las que rechazan. Los votantes son más propensos a sumarse a las protestas que su partido apoya y a evitar las que critica.
Por qué importa: Muestra que el vínculo entre partidos y protesta no se limita a los partidos-movimiento: en todo el sistema de partidos, lo que un partido dice de una protesta va de la mano de la participación de sus votantes en ella.
Con datos de encuesta de seis países europeos, el artículo traza las redes que unen a las personas con los episodios de protesta en los que han participado. Identifica dos posiciones de intermediación: los coordinadores, que conectan episodios sobre un mismo tema, y los que cruzan fronteras, que conectan episodios sobre temas distintos. La inserción en redes activistas es el mejor predictor de ambas posiciones, aunque cada una se asocia a un tipo distinto de inserción.
Por qué importa: Centra la atención en las personas que conectan episodios de protesta y muestra cómo los datos de encuesta permiten estudiar la estructura de un campo de protesta.
El artículo distingue tres estilos de participación en protestas: presencial, online y uno que alterna entre ambos. Con una encuesta de 2022 a 10.347 personas en seis países europeos, muestra que el apoyo online puede ser una alternativa para quienes encuentran obstáculos para acudir a una protesta. El estilo online es más habitual entre quienes carecen de contactos que faciliten su participación. El presencial predomina entre personas mayores que usan menos las redes sociales, y el alterno entre jóvenes con más disponibilidad biográfica y un consumo de medios variado.
Por qué importa: Muestra que la protesta online responde a obstáculos concretos y no es una versión débil de salir a la calle, algo relevante para el debate sobre si el compromiso cívico está en declive.
En lugar de dividir a la población entre quienes protestan y quienes no, el artículo la sitúa en un gradiente que va de la no participación a la participación potencial y a la efectiva. Con datos de encuesta de seis países europeos (10.347 personas), muestra que algunos factores aumentan de forma lineal la probabilidad de avanzar en cada paso. Otros distinguen a manifestantes y manifestantes potenciales de quienes no participan, pero no a los dos primeros entre sí.
Por qué importa: Muestra que el camino hacia la protesta avanza a saltos y no de forma lineal, lo que permite medir el potencial de movilización con más precisión que la división habitual entre participantes y no participantes.
El artículo analiza 53.289 publicaciones de 2020 en 96 grupos y páginas públicas de Facebook contrarios a las restricciones por la Covid-19. Propone el concepto de geoindexación, la práctica de dotar de significado a lugares físicos en las redes sociales, e identifica una red transnacional de publicaciones geoindexadas. La oposición se presentaba unida frente a unas medidas consideradas injustas y antidemocráticas, con un lenguaje menos conspirativo de lo esperado.
Por qué importa: La geoindexación permite estudiar cómo la comunicación online vincula la protesta a lugares físicos y cómo los movimientos usan esos lugares para mostrar su tamaño y cohesión.
El artículo reconstruye cómo se configuró en España el estudio de los movimientos sociales como campo entre 1980 y 2020. Combina datos de publicaciones de Dialnet y Web of Science, las comunicaciones presentadas en congresos de sociología y ciencia política, y entrevistas con pioneros y pioneras del campo. El campo creció de forma paulatina y con retraso respecto a otros países europeos, impulsado por la normalización de la protesta y, sobre todo, por el ciclo del 15M.
Por qué importa: Ofrece una primera aproximación sistemática a cómo se formó el campo en España y a qué teorías y temas internacionales adoptó o dejó de lado.
A partir de la extracción de eventos de protesta de GDELT en seis países europeos durante siete años, el artículo documenta lo que cuesta convertir un repositorio gratuito de noticias en datos útiles para la investigación: recogida adicional de datos, traducción automática neuronal, análisis de contenido con diccionarios, clasificación con aprendizaje automático y codificación manual.
Por qué importa: Muestra que los conjuntos de datos de eventos "gratuitos" tienen grandes costes ocultos de conocimiento, trabajo, dinero y capacidad de cálculo, y que no deben tomarse sin examen.
En C. Wagemann, T. Burean, D. Mercea, L. Mosca and C. Neumayer (eds.), Protest and Democracy: How Movement Parties, Social Movements and Active Citizens Are Reshaping Europe. Routledge, pp. 27-43.
El capítulo plantea cómo elegir métodos cuando los objetos de estudio son distintos. Quienes participan en protestas invitan a estudios de N grande sobre grupos transitorios, mientras que los destinatarios de la protesta y la calidad democrática suponen pocos casos, estables en el tiempo. Repasa la disputa entre la investigación de N grande y la de N pequeño. A continuación propone una tipología de diseños según el número de casos, el nivel de análisis y el carácter observacional o experimental, y presenta el enfoque de métodos mixtos del proyecto ProDem.
Por qué importa: Defiende elegir y combinar métodos según lo que requiere cada pregunta de investigación, en lugar de tratar los métodos mixtos como opción por defecto.